(...) El juego clandestino es un flagelo que crece en la Provincia de Buenos Aires a pasos agigantados. Se calcula que solo en el territorio bonaerense, el juego ilegal mueve hasta $30 millones por día.
Con mochila y portafolio, de a pie o en moto, recorren la ciudad de punta a punta, y es normal verlos caminando por los pasillos de las oficinas públicas.
Sin control, ni limitaciones, aceptan apuestas de todo tipo, hasta la última hora, en las quinielas más respetadas y conocidas del mercado.
Existen más de 50 agencias oficiales en Junín, y estás deben pelear codo a codo con quiénes se manejan en la ilegalidad. Una competencia, desde el arranque, desleal.
Según los especialistas en este negocio clandestino, el "banquero", el mayor eslabón de está cadena, se queda con el 80 por ciento de ese total. De allí debe descontar los premios, un 5 % para el puntero, y un 20 % para los vendedores.
Según datos relevados por Semanario, un 40 % de las agencias oficiales de la actualidad, se encuentran de algún modo involucradas con estos negocios oscuros.
Demás está decir que es un negocio que se encuentra aceitado, y adobado de contactos políticos, judiciales y policiales.
El problema crece y preocupa. Hace cinco años atrás, el dinero que movía la quiniela clandestina era exactamente la mitad de lo que mueve actualmente. El problema es como parar este flagela. Los financistas de este negocio viven como reyes. ¿Cómo blanquean todo este dinero? ¿Quiénes les hacen el "favor"? ¿Hasta cuando? (...)

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